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Edicto Real15 noviembre
Artículo de José SteinslegerJosé Steinsleger
España: edicto real
Yo, Juan Carlos I de Borbón, rey de España, de Castilla, de León, de las Dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Menoria, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales, y de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano…
Yo, chozno de Fernando VII (1808/1813-33), injustamente apodado El felón por haber tramado el envenenamiento de sus padres para ceñir sobre su testa contrahecha la corona que en Bayona vendió por un duro al Gran Corso, mientras el pueblo se desangraba en su nombre…
Yo, archiduque de Austria, duque de Borgoña, Brabante, Milán, Atenas y Neopatria; conde de Habsburgo, Flandes, el Tirol, el Rosellón y Barcelona; señor de Vizcaya y Molina; rey de Hungría, Dalmacia y Croacia; duque de Limburgo, Lotaringia, Luxemburgo, Güeldres, Estiria, Carniola, Carintia y Würtemburg…
Yo, tataranieto de Isabel II (1833-68), quien junto con Inglaterra y Francia tomó el puerto de Veracruz en garantía del pago por deudas contraídas en las guerras civiles de México (1861), y que luego invadió las islas Chinchas de Perú (1863), y luego se anexionó República Dominicana (1861-65), y luego sometió a cruel bombardeo los puertos de El Callao (Perú) y Valparaíso (Chile, 1865-71).
Yo, Landgrave de Alsacia; príncipe de Suabia; conde de Artois, Borgoña Palatinado, Hainaut, Namur, Gorizia, Ferrete y Kyburgo; marqués de Oristán y Gociano; Margrave del Sacro Imperio Romano y Burgau; señor de Frisia, Salins, Malinas, la Marca Eslovena, Pordenone y Trípoli…
Yo, bisnieto de Alfonso XII, El pacificador (1875-85), hijo de la anterior y de su primo el príncipe Francisco de Asís y no, como se dice, del capitán Enrique Puig Moltó; invasor de Haití junto con Estados Unidos, Francia e Inglaterra (1871 y 1883), quien fue sorprendido en su buena fe en la Plaza de la Cebada cuando unas mozas que lo vitoreaban le espetaron ‘¡Mas gritábamos cuando echamos a la puta de tu madre!’…
Yo, capitán general de las Reales Fuerzas Armadas y su comandante supremo; soberano Gran Maestre de la Real y Distinguida Orden de Carlos III; de Isabel La Católica; de las Damas Nobles de María-Luisa; de Alfonso X El sabio; de Montesa, Alcántara, Calatrava y Santiago, así como otras órdenes menores o condecoraciones españolas…
Yo, nieto de Alfonso XIII (1886-1931), hijo póstumo del anterior, que en el día de su boda salvóse de la bomba lanzada a su carroza por el anarquista Mateo Moral (1906); “pacificador” de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Marruecos; pionero del cine pornográfico en el barrio chino de Barcelona; partidario del falangista Primo de Rivera y destronado en 1931 por la chusma de la llamada Segunda República…
Yo, caballero de la Orden de Javier, de la Anunciada, de la Jarretera y del Imperio Británico (desde 1988); Bailio Gran Cruz de Justicia con Collar de la Orden de Constantino y Jorge de Grecia, y Honor y Devoción de la Soberana Orden Militar de Malta; Gran Collar de la Reina de Saba, y la Dinastía Reza de Irán; Gran Cordón de la Orden Suprema del Crisantemo de Japón; Gran Cruz de la Legión de Honor y de la Orden Nacional de Mérito; Premio Félix Houphouet-Boigny Para la Búsqueda de la Paz de la UNESCO…
Yo, hijo de Juan de Borbón y Battenberg, legítimo y eterno candidato al trono, quien murió de tristeza por mi fidelidad al Caudillo y a los Principios del Movimiento Nacional…
Yo, a quien acusaron de traicionar a los golpistas del 23 de febrero de 1981…
Yo, partidario de la incorporación de España a la OTAN por mediación de Washington y mi fiel vasallo Felipe González (1986)...
Yo, beneficiario de un crédito de 100 millones de dólares del príncipe de Kuwait para que los aviones de Estados Unidos puedan aterrizar en nuestro suelo durante la guerra del Golfo (1991)…
Yo, socio de los implicados en el escándalo del banco Ibercorp (1992), que se quedaron con el dinero de centenares de ahorristas...
Yo, señalado junto a mi dilecto José María Aznar co responsable en los negociados de la petrolera francesa Elf (2003)...
Yo, quien tanto hizo por el Grupo Santander Hispano y Repsol a fin de apoderarnos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales de Argentina...
Yo, amigo de Mario Conde, director del intervenido Banesto y ‘banquero de la monarquía’...
Yo, íntimo del príncipe Zourab Tchokotua, de Georgia, procesado en un tribunal mallorquí por presuntas estafas inmobiliarias...
Yo, incapaz de enfrentar a un novillo pero matador, en 2004, de una osa preñada perteneciente a una especie en extinción a la que mis amigos rumanos emborracharon con vodka y miel para dar en el blanco…
Yo, reunido en esta Capitanía General junto a mi fiel José luis Rodríguez Zapatero y tantos de mis vasallos que, sabiamente, retornan poco a poco al redil de la Madre Patria tras sus locas aventuras libertarias… Yo, el rey, os ordeno, Hugo Chávez, a que te calles en nombre de los principios, la moral, la tolerancia y la decencia de las gentes de razón. Dado en Santiago de Chile, 10 de noviembre de 2007 Ciberaltar de muertos in memoriam de las victimas de la masacre de Tlatelolco
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Detrás de la Noticia
El 68, que no se olvida Y que por eso sigue en la memoria de todos quienes lo vivimos en carne propia. En el gran escenario del mundo y como bien rememora Elena Poniatowska: fueron los tiempos del oprobio en la guerra de Vietnam; de las moscas y los niños de Biafra; del asesinato del hombre que había tenido un sueño, Martin Luther King; de los magnicidios televisados de John y Robert Kennedy; de la reivindicación de la negritud en los rostros de las Panteras Negras y las arengas de Angela Davis; de los hippies, ellos y ellas, que intentaban colgar flores en el pelo a quienes iban a la guerra; al otro lado del Atlántico, Daniel Cohn-Bendit enfrentando desde las calles a Charles de Gaulle, el héroe de la guerra. Y acá en México, un conflicto estudiantil que se le salía de control al gobierno de Díaz Ordaz, a quien lo único que le importaba era la cara que México mostraría al mundo en los Juegos Olímpicos del mes de octubre. Una batalla dispareja y cruel en más de un sentido: de un lado, los garrotes, las balas, los bazucazos y la cerrazón; del otro, los cantos, los gritos y las demandas. Eran también los tiempos de la algarabía, los coros ingeniosos y las consignas quiméricas: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”, “La imaginación al poder”, “Prohibido prohibir”. Días en que también te manifestabas acompañado por las pancartas del Che y de Ho y con Serrat bajo el brazo. Horas de piernas de chicle al término de una pinta en cualquier pared o de temblores involuntarios en algún camión durante los boteos recaudatorios de fondos para lo que muchos llamábamos simplemente “el movimiento estudiantil”. Una marcha de silencio por la avenida Juárez para llegar también en silencio al zócalo y mirar igualmente en silencio a los tanques rodeando la plaza. Hasta llegar a la tarde oscura que pronto se hizo noche aquel 2 de octubre. Cuando desde un helicóptero salieron tres bengalas verdes que anunciaron los primeros disparos, luego las ráfagas y después la sangre. Que más tarde quiso ser lavada en aquella plaza de las Tres Culturas como si la memoria pudiese ser arrancada de ahí. Por eso es tan importante que ahora, a casi 40 años de distancia, en esa misma plaza se preserve El Memorial del 68 en lo que es ya el Centro Cultural Universitario. Un ámbito vivo para la cultura, las artes, la palabra, los encuentros, los debates y todo aquello que enriquece el espíritu humano. Ubicado, paradójicamente, en la vieja Cancillería desde donde también se dispararon —por lo menos— muchos rollos de película de la matanza de Tlatelolco para el señor Echeverría, ahora preso en su casa junto al fantasma maldito de Díaz Ordaz. Un lugar que conserva los testimonios de una lucha social fundamental para el México de nuestro tiempo. Un espacio que habría que agradecer a la sensibilidad histórica del rector De la Fuente y del jefe de Gobierno Ebrard. Y, a propósito, una enorme victoria moral sobre todos aquellos que todavía hoy se niegan a reconocer la importancia del 68 en la historia contemporánea de México. Quienes desde el principio intentaron desacreditarlo con el infundio de que era una conjura comunista. Aquellos que dijeron que habían sido “unos cuantos muertos”. Los mismos que, evadiendo la verdad, jamás pondrán un pie en este centro. Un lugar que los mexicanos de buena fe seguramente mantendrán pletórico y activo, en homenaje a todos aquellos que lucharon contra la represión, el abuso, la corrupción y sobre todo el autoritarismo exacerbado que identifica a los gobiernos totalitarios. Un testimonio vivo de experiencias inolvidables para quienes tuvimos el privilegio de transitarlas y una lección histórica para los jóvenes de las nuevas generaciones. P.D. Y hablando de relevos generacionales, hay que destacar el que se está dando en nuestra casa común, EL UNIVERSAL. Que representa, antes que nada, un trance de enorme valor para sus dos protagonistas. Primero, porque Juan Francisco Ealy Ortiz deja una huella profunda y un recorrido valiente y brillante en “El Gran Diario de México”, y aun así se atreve a dejar su Dirección General. Luego, porque Juan Francisco Ealy Jr. se decide a tomar la estafeta de su padre para emular su trayectoria profesional y humana, pero también para escribir su propia historia. ddn_rocha@hotmail.com |
IMAGINE John lennon 1940-1980
Una de las canciones mas bellas creada por uno de los mas grandes musicos del mundo y de la historia contemporanea y ademas activista de paz. John Lenon. Esta cancion ha sobrepasado la barrera del tiempo y la brecha generacional y ahora es estandarte de paz.
Pongo esta cancion en mi altar de muertos para los jóvenes asesinados el 2 de octubre de 1968. Espero que de algun modo esta melodía los acompañe y endulce su sueño eterno
Imagine theres no heaven,
Its easy if you try,
No hell below us,
Above us only sky,
Imagine all the people
Living for today...
Imagine theres no countries,
It isnt hard to do,
Nothing to kill or die for,
No religion too,
Imagine all the people
Living life in peace...
Imagine no possessions,
I wonder if you can,
No need for greed or hunger,
A brotherhood of man,
Imagine all the people
Sharing all the world...
You may say Im a dreamer,
But Im not the only one,
I hope some day youll join us,
And the world will live as one.
Aquí dejo el discurso I have a dream Yo tengo un sueño de Martin Luther King. Al leerlo me doy cuenta de que muchos compartimos ese sueño y de un modo u otro hemos recibido algun tipo de discriminación.
John Lenon uno de los principales activistas por la paz murio asesinado a la salida de su apartamento, la versión oficial asegura que fue un fan loco, pero corren versiones de que el gobierno de USA estuvo implicado en su asesinato pues el fue parte de un movimiento mundial despertador de conciecias, Martin Luther King tabien murio asesinado.
Ahora veo que no hay diferencia entre John Lennon, Martin Luther King y las victimas de la masacre de 1968, ellos soñaron con un mundo mejor donde esta prohibido prohibir, un mundo donde tu color de piel no te limite donde no exista raza inferior y las posesiones economicas no ensucien la pureza de un alma soñadora; todos fueron castigados por eso.
I Have a Dream - Spanish Translation
Tengo Un Sueno
Martin Luther King, Jr.
Discurso durante la Marcha a Washington por Trabajos y por la Libertad 28 Agosto 1963 Washington, D.C.
Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy día en esta que será, en la historia, la más grande demostración para la libertad en la historia de nuestro País.
Hace cien años, un gran Americano, en cuya simbólica sombra estamos hoy parados, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto vino como un gran rayo de luz de esperanza para millones de esclavos Negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Vino como un lindo amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero cien años después, el Negro aún no es libre; cien años después, la vida del Negro aún es tristemente lisiada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el Negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el Negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad Americana y se encuentra desterrado en su propia tierra.
Entonces hemos venido hoy día aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En un sentido hemos venido a la capital de nuestro País a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y la Declaración de Independencia, ellos firmaban un pagaré del cual cada Americano sería el heredero. Este pagaré era la promesa que todo hombre, sí, el hombre negro y el hombre blanco, tendrían garantizados los derechos inalienables de vida, libertad, y búsqueda de la felicidad.
Es obvio hoy día que América ha incumplido este pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos de color. En lugar de honrar esta sagrada obligación, América ha dado a la gente Negra un cheque malo; un cheque que ha regresado con el sello “fondos insuficientes.” Pero rehusamos creer que el Banco de Justicia está quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de oportunidad de este País. Y entonces hemos venido a cobrar este cheque, el cheque que nos dará sobre manera la riqueza de libertad y la seguridad de justicia.
También hemos venido a este sagrado lugar para recordar a América la urgencia impetuosa de ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de Democracia; ahora es el momento de salir del obscuro y desolado valle de la segregación al camino alumbrado de la justicia racial; ahora es el momento de sacar nuestro País de las arenas movedizas de la injusticia racial, a la piedra sólida de la hermandad; ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento. Este verano ardiente por el legítimo descontento del Negro, no pasará hasta que no haya un otoño vigoroso de libertad e igualdad.
1963 no es el fin, si no el principio. Y los que pensaban que el Negro necesitaba desahogarse para sentirse contento, tendrán un rudo despertar si el País regresa al mismo oficio. No habrá ni descanso ni tranquilidad en América hasta que al Negro se le garantice sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán a sacudir las bases de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.
Pero hay algo que yo debo decir a mi gente, los cuales están parados en el umbral gastado que conduce al palacio de la justicia. En el proceso de ganar el lugar que nos corresponde, no debemos ser culpables de hechos censurables. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad con tomar de la taza de la amargura y del odio. Siempre tendremos que conducir nuestra lucha en el plano alto de la dignidad y disciplina. No podemos permitir que nuestras protestas creativas se degeneren en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas del encuentro de la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia, la cual ha envuelto a la comunidad Negra, no debería llevarnos a desconfiar de toda la gente blanca; porque varios de nuestros hermanos blancos, como se ve hoy día por su presencia aquí, han venido a darse cuenta que su destino esta amarrado con nuestro destino. Y ellos han llegado a darse cuenta que su libertad esta inseparablemente unida a nuestra libertad. No podemos caminar solos. Y al caminar, debemos hacer la promesa que siempre marcharemos adelante. No podemos volver atrás.
Hay aquellos que están preguntando a los devotos de los Derechos Civiles, “Cuando estarán satisfechos?” Nunca podremos estar satisfechos mientras que el Negro sea víctima de horrores indescriptibles de brutalidad policial; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros cuerpos, pesados por la fatiga de viajar, no podemos alojarnos en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades; no podremos estar satisfechos mientras que la mobilidad básica del Negro es de un barrio pequeño a uno más grande; nunca podremos estar satisfechos mientras que nuestros hijos están despojados de su personalidad y robados de su dignidad por un letrero escrito “Sólo Para Blancos,” no podremos estar satisfechos mientras que el Negro de Mississippi no pueda votar y el Negro de New York crea que no tiene nadie por quién votar. No! No, no estamos satisfechos, y no estaremos satisfechos hasta “que la justicia corra como el agua y las virtudes como una fuerte quebrada,“
Yo no desconozco que algunos de ustedes han venido pasta aquí con grandes esfuerzos y tribulaciones. Algunos de ustedes han llegado recién de unas angostas celdas. Algunos de ustedes han venido de áreas donde su búsqueda de libertad los ha dejado golpeados por la tormenta de persecución y derrumbados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes han sido los veteranos de sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la fé de que el sufrimiento no merecido es redentorio. Regresen a Mississippi; Regresen a Alabama; Regresen a South Carolina; Regresen a Georgia; Regresen a Louisiana; Regresen a los barrios bajos y a los ghettos de nuestras ciudades Norteñas, sabiendo que de alguna manera esta situación podrá y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperación.
Entonces les digo a ustedes, mis amigos, que aunque nosotros enfrentemos las dificultades de hoy y de mañana, aún yo tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño Americano, que un día esta nación surgirá y vivirá verdaderamente de su credo, “nosotros mantenemos estos derechos patentes, que todo hombre es creado igual.” Yo tengo un sueño que ese día en las tierras rojas de Georgia, hijos de esclavos anteriores e hijos de dueños de esclavos anteriores se podrán sentar juntos a la mesa de la hermandad. Yo tengo un sueño que un día aún el estado de Mississippi, un estado ardiente por e1 calor de justicia, ardiente por el calor de la opresión, será transformado en un oasis de libertad y justicia. Yo tengo un sueño que mis cuatro pequeños hijos algún día vivirán en una nación donde no serán juzgados por el color de la piel, sino por el contenido de sus carácteres.
Hoy yo tengo un sueno!
Yo tengo un sueño que un día en Alabama, con sus racistas viciosos, con su Governador con sus labios goteando palabras de interposición y nulificación, un día allí en Alabama los pequeños negros, niños y niñas, podrán unir las manos con pequeños blancos, niños y niñas, como hermanos y hermanas.
Hoy yo tengo un sueno!
Yo tengo un sueño que algun día cada valle será elevado, y cada colina y montaña serán hechas llanas. Los lugares más ásperos serán aplanados y los lugares torcidos serán hechos rectos, “y la gloria de Dios será revelada y todo género humano se verá junto.
Esta es nuestra esperanza. Esta es la fé con la cual yo regreso al Sur. Con esta fé podremos labrar de la montaña de la desesperación, una piedra de esperanza. Con esta fé podremos transformar el sonido discordante de nuestra nación en una hermosa sinfonía de hermandad. Con esta fé podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, pararse juntos por la libertad, sabiendo que algún día seremos libres, y este es el día. Este será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar con nuevos sentidos “Mi País es de ti, dulce tierra de libertad a ti yo canto. Tierra donde mi padre murió, tierra del orgullo de los peregrinos, de cada lado de la montaña, dejemos resonar la libertad.” Y si América va a ser una grande nación, ésto tendrá que hacerse realidad.
Entonces dejen resonar la libertad desde la cima de los montes prodigiosos de New Hampshire; dejen resonar la libertad desde las poderosas montañas de New York; dejen resonar la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pennsylvania; dejen resonar la
libertad desde las rocas cubiertas de nieve de Colorado; dejen resonar la libertad desde las curvosas cuestas de California. Pero no sólo ésto. Dejen resonar la libertad de la Montaña de Piedra de Georgia; dejen resonar la libertad desde la montaña Lookout de Tennessee; dejen resonar la libertad desde cada colina y montaña de Mississippi. “De cada lado de montaña dejen resonar la libertad.” Y cuando ésto pase y cuando dejemos resonar la libertad, cuando la dejemos resonar de cada aldea y cada caserío, de cada estado y cada ciudad, podemos apurar el día en que todos los hijos de Dios, hombre negro y hombre blanco, Judíos y Cristianos, Protestantes y Católicos, podemos unir nuestras manos y cantar en las palabras del viejo espiritual Negro: “Libre al Fin, Libre al Fin; Gracias Dios Omnipotente, somos libres al fin.”
I have a dream
I am happy to join with you today in what will go down in history as the greatest demonstration for freedom in the history of our nation.
Five score years ago, a great American, in whose symbolic shadow we stand today, signed the Emancipation Proclamation. This momentous decree came as a great beacon light of hope to millions of Negro slaves who had been seared in the flames of withering injustice. It came as a joyous daybreak to end the long night of their captivity.
But one hundred years later, the Negro still is not free. One hundred years later, the life of the Negro is still sadly crippled by the manacles of segregation and the chains of discrimination. One hundred years later, the Negro lives on a lonely island of poverty in the midst of a vast ocean of material prosperity. One hundred years later, the Negro is still languished in the corners of American society and finds himself an exile in his own land. And so we've come here today to dramatize a shameful condition.
In a sense we've come to our nation's capital to cash a check. When the architects of our republic wrote the magnificent words of the Constitution and the Declaration of Independence, they were signing a promissory note to which every American was to fall heir. This note was a promise that all men, yes, black men as well as white men, would be guaranteed the "unalienable Rights" of "Life, Liberty and the pursuit of Happiness." It is obvious today that America has defaulted on this promissory note, insofar as her citizens of color are concerned. Instead of honoring this sacred obligation, America has given the Negro people a bad check, a check which has come back marked "insufficient funds."
But we refuse to believe that the bank of justice is bankrupt. We refuse to believe that there are insufficient funds in the great vaults of opportunity of this nation. And so, we've come to cash this check, a check that will give us upon demand the riches of freedom and the security of justice.
We have also come to this hallowed spot to remind America of the fierce urgency of Now. This is no time to engage in the luxury of cooling off or to take the tranquilizing drug of gradualism. Now is the time to make real the promises of democracy. Now is the time to rise from the dark and desolate valley of segregation to the sunlit path of racial justice. Now is the time to lift our nation from the quicksands of racial injustice to the solid rock of brotherhood. Now is the time to make justice a reality for all of God's children.
It would be fatal for the nation to overlook the urgency of the moment. This sweltering summer of the Negro's legitimate discontent will not pass until there is an invigorating autumn of freedom and equality. Nineteen sixty-three is not an end, but a beginning. And those who hope that the Negro needed to blow off steam and will now be content will have a rude awakening if the nation returns to business as usual. And there will be neither rest nor tranquility in America until the Negro is granted his citizenship rights. The whirlwinds of revolt will continue to shake the foundations of our nation until the bright day of justice emerges.
But there is something that I must say to my people, who stand on the warm threshold which leads into the palace of justice: In the process of gaining our rightful place, we must not be guilty of wrongful deeds. Let us not seek to satisfy our thirst for freedom by drinking from the cup of bitterness and hatred. We must forever conduct our struggle on the high plane of dignity and discipline. We must not allow our creative protest to degenerate into physical violence. Again and again, we must rise to the majestic heights of meeting physical force with soul force.
The marvelous new militancy which has engulfed the Negro community must not lead us to a distrust of all white people, for many of our white brothers, as evidenced by their presence here today, have come to realize that their destiny is tied up with our destiny. And they have come to realize that their freedom is inextricably bound to our freedom.
We cannot walk alone.
And as we walk, we must make the pledge that we shall always march ahead.
We cannot turn back.
There are those who are asking the devotees of civil rights, "When will you be satisfied?" We can never be satisfied as long as the Negro is the victim of the unspeakable horrors of police brutality. We can never be satisfied as long as our bodies, heavy with the fatigue of travel, cannot gain lodging in the motels of the highways and the hotels of the cities. *We cannot be satisfied as long as the negro's basic mobility is from a smaller ghetto to a larger one. We can never be satisfied as long as our children are stripped of their self-hood and robbed of their dignity by a sign stating: "For Whites Only."* We cannot be satisfied as long as a Negro in Mississippi cannot vote and a Negro in New York believes he has nothing for which to vote. No, no, we are not satisfied, and we will not be satisfied until "justice rolls down like waters, and righteousness like a mighty stream."¹
I am not unmindful that some of you have come here out of great trials and tribulations. Some of you have come fresh from narrow jail cells. And some of you have come from areas where your quest -- quest for freedom left you battered by the storms of persecution and staggered by the winds of police brutality. You have been the veterans of creative suffering. Continue to work with the faith that unearned suffering is redemptive. Go back to Mississippi, go back to Alabama, go back to South Carolina, go back to Georgia, go back to Louisiana, go back to the slums and ghettos of our northern cities, knowing that somehow this situation can and will be changed.
Let us not wallow in the valley of despair, I say to you today, my friends.
And so even though we face the difficulties of today and tomorrow, I still have a dream. It is a dream deeply rooted in the American dream.
I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: "We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal."
I have a dream that one day on the red hills of Georgia, the sons of former slaves and the sons of former slave owners will be able to sit down together at the table of brotherhood.
I have a dream that one day even the state of Mississippi, a state sweltering with the heat of injustice, sweltering with the heat of oppression, will be transformed into an oasis of freedom and justice.
I have a dream that my four little children will one day live in a nation where they will not be judged by the color of their skin but by the content of their character.
I have a dream today!
I have a dream that one day, down in Alabama, with its vicious racists, with its governor having his lips dripping with the words of "interposition" and "nullification" -- one day right there in Alabama little black boys and black girls will be able to join hands with little white boys and white girls as sisters and brothers.
I have a dream today!
I have a dream that one day every valley shall be exalted, and every hill and mountain shall be made low, the rough places will be made plain, and the crooked places will be made straight; "and the glory of the Lord shall be revealed and all flesh shall see it together."²
This is our hope, and this is the faith that I go back to the South with.
With this faith, we will be able to hew out of the mountain of despair a stone of hope. With this faith, we will be able to transform the jangling discords of our nation into a beautiful symphony of brotherhood. With this faith, we will be able to work together, to pray together, to struggle together, to go to jail together, to stand up for freedom together, knowing that we will be free one day.
And this will be the day -- this will be the day when all of God's children will be able to sing with new meaning:
My country 'tis of thee, sweet land of liberty, of thee I sing.
Land where my fathers died, land of the Pilgrim's pride,
From every mountainside, let freedom ring!
And if America is to be a great nation, this must become true.
And so let freedom ring from the prodigious hilltops of New Hampshire.
Let freedom ring from the mighty mountains of New York.
Let freedom ring from the heightening Alleghenies of
Pennsylvania.
Let freedom ring from the snow-capped Rockies of Colorado.
Let freedom ring from the curvaceous slopes of California.
But not only that:
Let freedom ring from Stone Mountain of Georgia.
Let freedom ring from Lookout Mountain of Tennessee.
Let freedom ring from every hill and molehill of Mississippi.
From every mountainside, let freedom ring.
And when this happens, when we allow freedom ring, when we let it ring from every village and every hamlet, from every state and every city, we will be able to speed up that day when all of God's children, black men and white men, Jews and Gentiles, Protestants and Catholics, will be able to join hands and sing in the words of the old Negro spiritual:
Free at last! Free at last!
Thank God Almighty, we are free at last!³
¿Por que? He decidido partir de esta interrogante. No porque personalmente desconozca el hondo significado que a mi memoria viene el tan solo mencionar esta fecha. Sino porque conciente estoy que es una fecha que para la gran mayoría de nuestro tiempo no significa nada.
Aunque debiera de estar siempre presente… Tan presente como la fecha en que nacimos, o en la que murió un ser que amábamos.
2 de octubre es una fecha de luto. De impotencia. De rabia. Y debería ser de vergüenza nacional porque exactamente hace 39 años, la bandera nacional se tiño de rojo, con la sangre de sus propios hijos, muertos por su propia mano...
Corría el año de 1968. El PRI gobernaba en aquel entonces y hacia creer a las grandes masas que el proyecto que representaba era producto legitimo de una revolución emanada del pueblo que había “triunfado” sobre los opresores, y que por lo tanto contradecir las acciones del gobierno en turno, criticar si quiera el mas simple de los dogmas nacionales era considerado como acto de alta traición. De contrarrevolucionarios. De ateos y corruptos comunistas.
El discurso oficial de aquel entonces, como hasta la fecha se llenaba de frases patrióticas, demagógicas, populistas. No había nada que criticarle al México post revolucionario institucional. La paz, el orden, la libertad y la justicia social reinaban en los verdes campos de nuestra patria y el obrero vivía feliz en su departamento estrenando coche y televisión.
Ese era el velo romántico e idealista con que se cubrían las eternas desigualdades económicas y sociales, la falta de libertades políticas, la corrupción gubernamental, la explotación obrera y campesina y el alto nivel de dogmatismo infundido por la religión católica.
Era el año de 1968, y la revolución cubana se encontraba en todo su esplendor expandiendo con su ejemplo las teorías marxistas por todo el mundo. La abolición de la propiedad privada. La toma del poder directo por la clase trabajadora. La abolición de la sociedad clasista, y la desaparición de todo privilegio. El empleo de la ciencia siempre antes que cualquier dogma. El avance pues hacia el socialismo. Ideas que no tardaron en llegar a México estando tan cerca de cuba. (Realmente habían llegado muchísimo antes, pero con la figura del Che Guevara y el discurso de Fidel avivaron mas en los corazones jóvenes de aquella época.) En cuba se estaba construyendo otro tipo de sociedad donde el pueblo no solo tuviera voz sino también capacidad de elección sobre el destino que habrían de tomar como nación, o por lo menos eso es lo que se intentaba.
En México mientras; las cosas marchaban (y marchan) así:Los dueños del país eran (son) los políticos, los militares de alto rango, los empresarios de alta esfera, los obispos y sacerdotes. Estos dueños del país a la hora de las cuentas son siempre la minoría (privilegiada). El poder político y militar residía totalmente, absolutamente, indudablemente en la figura del señor presidente, el guía nacional que por su sola envestidura tricolor gozaba de facultades al estilo monárquico. El congreso, contrapeso (en teoría solamente) del poder ejecutivo no era mas que una simulación de pluralidad y representación. En la práctica era similar a una caja de resonancias donde el eco del señor presidente se escuchaba emanado de diferentes gargantas. Era una simulación total de todo.
Simulación descubierta y rasgada en aquel entonces por error del mismo régimen. Quien temeroso de que se generaran en México brotes de insurgencia comunista decidió endurecer su puño e intolerancia para quienes cruzaban por mínimo el marco de la legalidad y la institucionalidad, o contra todo aquel que representara un peligro para el orden social establecido.
Tan asustados estaban los que ostentaban el poder que al mas mínimo brote de violencia (que no proviniera claro de los cuerpos represivos del estado) estos desplegaban operativos masivos para sofocar de inmediato las trifulcas. Paso así en una ocasión, con los estudiantes del estado de México, que después de un partido “amistoso” de fútbol terminaron peleando en el campo de juego y convirtiendo del evento en un gran circo romano sobre asfalto. La policía acudió al lugar y lucio con esmero su brutalidad contra los estudiantes aquella tarde. Cientos de detenidos. Cientos de heridos de gravedad. Uso de la fuerza de manera excesiva, inhumana sobre estudiantes desarmados, que reñían entre si. (Hay quienes afirman que la trifulca fue desatada por porros, ósea gente cabrona que recibe pagos del gobierno por andar jodiendo a la banda, mantenerla asustada, sumisa, controlable, temerosa mediante la coerción psicológica o fisica… algo así como los policías que ponen a la entrada de la escuela… o como los prefectos pero sin uniformes, mas jóvenes y mas cabrones.)
El punto es que este acontecimiento a simple vista insignificante políticamente fue el detonante de una serie de manifestaciones publicas, marchas, protestas silenciosas, ruidosas, graficas, de todo tipo contra la absurda represión del gobierno que poco a poco fue descubriendo su verdadero rostro, el que no mostraba en los discursos, sino el que se mostraba en los bazucasos contra las puertas del colegio de san idelfonso, en la ocupación militar de las principales preparatorias del país, de los golpes letales de culata y bayoneta resueltos contra estudiantes y maestros, de las detenciones ilegales, de la censura televisiva y de cualquier otro tipo si era posible, el gobierno se quitaba por fin la mascara de bondadoso y servicial para su pueblo… comprometido por sacar adelante la realización de las olimpiadas del mundo en México.
No protegía. Ni protege el gobierno los intereses del pueblo (ojo: del pueblo trabajador). Y fue por ello que después de algunos meses de iniciado el conflicto estudiantil desatado a raíz de las represiones por parte del estado se conformo el CGH (Consejo General de Huelga) instrumento autónomo de lucha formado por estudiantes de cada preparatoria, universidad, y secundaria que se encargaba de dirigir directamente el movimiento que con el paso de los días comenzó a definirse mas políticamente.
Evoluciono el pliego petitorio de solo pedir el cese a las represiones por parte del estado a exigir la desaparición de los poderes del estado.
Liberación de presos políticos, presentación con vida de los desaparecidos e indemnización a los familiares y afectados.
De tan solo pedir la destitución de los directores de los cuerpos policíacos encargados de dirigir las represiones a exigir la disolución total de los cuerpos represivos del estado.
A suprimir los artículos 144 y 145 del código penal referentes a los delitos de disolución social y delitos de carácter políticos.
Paso de ser una revuelta estudiantil a todo un movimiento de masas. Llamando en sus principales consignas a que se sumaran a la lucha además de los profesores, los obreros, y los campesinos. Pueblo Despierta. Pueblo Únete. El pueblo Unido Jamás será vencido. Eran las consignas mas populares.
Prohibido prohibir… se trataba de reconstruir el tejido social roto por el capitalismo… se planteaba la construcción de un mejor mañana, de una democracia activa no solo de invocación como suele ser empleada. Ponía en jaque aquel movimiento la estructura de dominio, económico, político, social, e ideológico.
Era demasiado inocente pensar que un cambio de tal magnitud fuese a suceder sin derramamiento de sangre… conociendo a los opresores.
Sin embargo aquellos jóvenes eran personas de paz, no de guerra. Eran juventudes educadas por si mismas sobre bases libertarias de convivencia y solidaridad, que no creían en la coerción de ningún tipo y por lo tanto se esperaba llevar al movimiento por la vía pacifica.
El gobierno de Díaz Ordaz no lo entendió jamás así.
El 2 de octubre fue la fecha que el CGH decidió para realizar un mitin en la plaza de las tres culturas… o también conocida como tlatelolco. Mitin con el tema principal de los presos políticos. Tlatelolco es una unidad habitacional que esta en la ciudad de México, D.F. Antes era un centro ceremonial usado por los aztecas para realizar sacrificios humanos. Una pirámide de aquel centro azteca se convirtió con la llegada de los españoles en la base para una iglesia católica que allí descansa hasta la fecha. Y que esta a su vez fue rodeada con condominios construidos en la época moderna “democrática” de nuestro México: Tres culturas en una sola plaza. Tres grupos de personas ese mismo día.
El primero lo conformaba la población civil y los estudiantes mismos que se habían congregado en torno al mitin. El segundo lo conformaba el ejercito y sus tanquetas, que ya se había vuelto habitual verlos presentes en las manifestaciones y marchas.El tercero y mas enigmático lo conformaba el batallón Olimpia. Un grupo especial dentro del mismo ejercito encargado de vigilar la seguridad de las olimpiadas a desarrollarse ese mismo año formado por ordenes presidenciales. Ese día era posible identificarlos porque llevaban puesto un guante blanco en la mano izquierda.
El mitin comenzó normal. 3 oradores programados para el evento. No terminaba de hablar el tercero cuando de pronto una luz de bengala roja y otra verde descendieron del cielo, lanzadas por un helicóptero del ejército. De inmediato se escucharon tiros. El general encargado ese día del ejercito cayo abatido por una bala en la espalda. Los soldados reaccionaron de inmediato y comenzaron a disparar contra la población civil. El batallón Olimpia corría persiguiendo a los estudiantes y detenía a los principales dirigentes del movimiento. Los tanques entraban a la plaza. Las milicias mexicanas descargaban su parque sin discreción alguna. Niños, mujeres, ancianos. Todo lo que se moviera era abatido por las balas. El micrófono amigo era silenciado por el estruendo de un tiro de tanque. La multitud corría confundida mientras se disolvía de poco en poco por los suelos resuelta en un bulto de carne inerte.
Pasaban las horas y los tiros constantes seguían. Pronto habían silencios que duraban minutos angustiosos antes de oír la siguiente ráfaga de detonaciones. Los edificios fueron revisados por completo, los soldados y el batallón Olimpia buscaron por todas partes a los estudiantes que se habían escondido. Los tomaban presos y los golpeaban, si se resistían los mataban junto con aquellos que los habían ayudado a esconderse. A los que encontraban los iban desnudando y los ponían contra la pared en grupos grandes. Los fotografiaban, los golpeaban mas y después se los llevaban en camiones repletos de detenidos a los campamentos militares de la zona, de donde muchos jamás regresarían. Otros quedaron ocultos por décadas en prisiones clandestinas. Algunos otros lograron salir pronto por influencias. Pero a los más, a los mas se les fue la vida en esa plaza. Se les fue la vida en esa bala que mato al amigo, a la novia, novio, esposa o compañero, hijo o madre. Imagina que te los masacraron a todos ellos…
Se habla de 400 muertos en las informaciones mas actuales dadas por parte de organismos autónomos. Cientos de desaparecidos (que podrían sumarse todavía entre los muertos), miles de detenidos, cientos de heridos.La primer información vertida por el gobierno fue de 20 muertos, 100 heridos, 100 detenidos. Esta versión a sido totalmente desecha entre pruebas y testimonios. Hace algunos años se formo una comisión investigadora para delitos del pasado que… realmente nada investigo… y a nadie hizo justicia.
El 2 de octubre trataron de robarnos la historia. El 2 de octubre mataron a la juventud de México. Mataron la inocencia. Mataron la duda sobre si podían hacerlo. No pudieron sin embargo matar la memoria. Matar las ideas ni los sueños.
El pasado se repite ahora en un gobierno que emplea medidas represoras contra los trabajadores y pueblos. Que planea reconstruir el poder absoluto presidencialista. Proteger oligarquías. Regresarles fuero a la iglesia y al ejército. Explotar más todavía al pobre obrero. Y mediante reformas educativas borrar la historia… quitarnos la memoria.
¡NO LOS DEJEMOS¡ De una vez rasguemos este velo. ESTA DEMOCRACIA BARBARA y ficticia como diría José Revueltas. ¡¡ACABEMOS CON ELLA. SOÑEMOS OTRA VEZ EN MUNDOS MEJORES, DE IGUALDAD , DE JUSTICIA Y DE LIBERTAD.!! ¡¡SOÑEMOS CON ELLOS. LUCHEMOS POR ELLOS…
!! Y NO OLVIDEMOS… PORQUE OLVIDARLOS ES VOLERLOS A MATAR…
Ahora si ya saben por que 2 de octubre no se olvida Firma un anarquista.
MEXICO Tlatelolco: Matanza estudiantil en Mexico 68
Aquel año se celebraba la Olimpiada de México 1968, pero la inquietud internacional iba en aumento: se vivían los peores momentos de la Guerra de Vietnam, pocos meses antes había ocurrido la trágica Primavera de Praga, cuando los tanques soviéticos entraron en la capital checa; en París, los estudiantes se habían levantado, el racismo en Sudáfrica alcanzaba su apogeo, y México vivía una fuerte inestabilidad interna producto de las malas condiciones económicas que atravesaban. El 27 de agosto de aquel año, más de 200.000 estudiantes marchaban por el centro de Ciudad de México, y se instalaron en el Zócalo, una plaza central del Distrito Federal. Al día siguiente, la policía local reprimió la revuelta.
México era la ciudad ideal, por su próxima organización de los Juegos Olímpicos y convertirse así en un buen foco publicitario, para mostrar los desacuerdos, no sólo con la política interna del gobierno federal, sino con la inestabilidad mundial. Pero México y su Gobierno no estaba dispuesto a convertirse en un foco de revueltas precisamente en unas fechas tan señaladas. Las revueltas se sucedieron, y en Septiembre, mandó al ejército ocupar el Campus Universitario produciendo decenas de heridos entre los estudiantes. Ya, en esa represión, se habló de que había habido decenas de muertos, y que la policía los había incinerado para ocultar las pruebas al Mundo. Aún así, las protestas continuaban a ritmo creciente, mientras los participantes de todos los países del mundo iban llegando a la capital.
Lo que aquellos jóvenes pedian:
EL PLIEGO PETITORIO
Al Pueblo:
El Consejo Nacional de Huelga hace público el pliego petitorio de seis puntos por el cual estamos luchando.
1.- Libertad de todos los presos políticos.
2.- Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal.
3.- Desaparición del cuerpo de granaderos.
4.- Destitución de los jefes policiacos Luis Cueto, Raúl Mendiolea y A. Frías.
5.- Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos del conflicto.
6.- Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.
Exigimos la solución inmediata y definitiva por parte del Poder Ejecutivo a nuestras demandas.
Reiteramos que nuestro movimiento es independiente de la celebración de los XIX Juegos Olímpicos y de las fiestas cívicas conmemorativas de nuestra Independencia. Reafirmamos, además, que toda negociación tendiente a resolver este conflicto debe ser pública.
La tarde del 2 de octubre de 1968, cuando la ciudad guardaba un sospechoso silencio, miles de estudiantes salieron a la calle a protestar contra el autoritarismo gubernamental, que se hacía presente en persecuciones,
secuestros, torturas y asesinatos contra quienes le mostraban públicamente su rechazo, el régimen respondió enviando al ejército y toda su estructura policiaca a reprimir y asesinar a quienes osaron manifestarle su repudio.
El 2 de Octubre, en la plaza de Tlatelolco o de las Tres Culturas, se congregaron casi 50.000 estudiantes. Pero no hicieron sino caer en una emboscada, pues de todas las calles convergentes, aparecieron las fuerzas del ejército, rodeando la plaza, a las 18:10 del 2 de octubre de 1968, luces de bengala rojas y verdes indicaron a militares y policías vestidos de civil que era el momento de disparar contra los estudiantes reunidos en la plaza Tlatelolco, en la capital de México. La matanza cambió la historia del país.
Los soldados empezaron a disparar indiscriminadamente contra los allí presentes, mientras los estudiantes huían aterrorizados; tras dos horas de balacera, el reporte oficial habló de 26 muertos, pero los jóvenes contaron 190 y otras fuentes más de 300 incluso Casi 400 muertos en aquel día, y más de mil resultaron heridos de gravedad. Se quemaron gran parte de los cadáveres y los heridos fueron llevados a hospitales militares para ocultar la Verdad. Ya de noche, los bomberos y la policía se encargaron, con chorros de agua a presión, de lavar todas las huellas del magnicidio en aquella plaza, dejándola impoluta para la mañana siguiente.
Tantos años después, aún no se sabe de dónde partieron las órdenes. El presidente mexicano de aquellos momentos, Gustavo Díaz Ordaz, al parecer pidió la presencia militar en la plaza, pero fue el Comando Supremo de las Fuerzas Armadas quien ordenó el fuego. Todos los documentos de aquella matanza se quemaron o no aparecen. El presidente mexicano, Díaz Ordaz, ya murió; su sucesor, Echevarría, dice no saber nada. Sólo ciertos documentos de la CIA, el FBI, la Casa Blanca y el Pentágono, parecen arrojar algo de luz sobre el asunto:
- El Pentágono había enviado durante 1968 a México expertos en luchas antisubversivas para enseñar a los militares mexicanos.
- Hay documentos en los que Echevarría, Secretario de Gobernación durante el Gobierno de Díaz Ordaz, y sucesor en la Presidencia del mismo, indicó a la CIA que la situación se controlaría en poco tiempo.
- Según la CIA, el Gobierno mexicano había arreglado con algunos de los lideres estudiantiles una falsa acusación por la que dirigentes políticos contrarios al Gobierno eran los que andaban detrás de las revueltas estudiantiles.
Se han contabilizado cuatrocientos muertos, ateniéndose a las cartas de denuncias de desapariciones de decenas de madres, pero nunca podrá llegarse a saber la cifra exacta de aquel desastre. Desde entonces, cada 2 de octubre, en la plaza, estas madres se manifiestan portando las fotos de sus hijos desaparecidos.
Casi 40 años y no se olvida
Paco Ignacio Taibo II
A lo largo de las semanas recientes he vuelto a contar mi versión del movimiento de 1968. Fuerzo la memoria, rasco en los recuerdos, intento interpretaciones, definiciones. He hablado en un mercado, en un tianguis de libros en la plaza mayor de Tlalpan, en una escuela. El espacio previsto está desbordado, hay gente sentada en el suelo, parados en las últimas filas. Los ojitos le brillan al personal; y no por mis dotes de narrador oral, sino porque estoy convocando a un fantasma.
No deja de sorprenderme el interés, la persistencia de la memoria, el atractivo del pasado reciente.
Entre los asistentes hay algunos veteranos. Veo a lo lejos al Che, que ahora vende juguetes educativos, y que protagonizó durante los primeros días del movimiento una batalla brillante para quitar de las manos de la gandalla la dirección del movimiento en la escuela de derecho de la UNAM, y que pasó por la cárcel; hay una ex estudiante de Prepa Uno que devino maestra de primaria; hablo con una pareja de doctores que estudiaban Medicina en la UNAM; reconozco a uno de los dirigentes del movimiento en Voca 7 y me da gran placer verlo sonriente.
¿Cuántos años debes tener para ser veterano del 68? No menos de 55, y eso si eres un veterano junior y tenías 14 o 15 cuando se produjo el movimiento, como Luis Gómez, que estudiaba en una prevocacional, el miembro más joven del CNH. Pasas de los 60 si tenías más de 25. Habrá de aceptar que somos una generación desgastada por el paso del tiempo. Pero he visto a centenares de los veteranos en la reciente gran batalla del DF, los campamentos contra el fraude de agosto-septiembre del año pasado. Ruquitos pero rijosos.
Han pasado 39 años y como si lo trajéramos grabado en el ADN, no se olvida. Y este “No se olvida” se socializa. “No se olvida” es patrimonio nacional. No lo olvida el medio millón de estudiantes que lo vivieron ni lo olvida la nieta, que llegó a la vida 23 años después; ni Josué, que llegó al DF cuando el movimiento estudiantil se había extinguido; ni los estudiantes de CCH a quienes se lo han contado tan mal que piensan que Cueto y Mendiolea son nombres de calles que hacen esquina. Y generosamente no lo olvidan los supervivientes del movimiento ferrocarrilero del 58-59, que tendrían muchos motivos para que lo que no se olvidara fuera su gloriosa batalla, o los jaramillistas, o los electricistas del SUTERM, o los maestros de Oaxaca.
Nacidos para perder, pero no para negociar
El 68 no se olvida, es patrimonio de los mexicanos que han hecho de la memoria, falsa o cierta, memoria prestada u original, un recurso de orgullo para sostener la resistencia. Resumo para mí mismo: no se olvida, porque no nos da la gana. Y porque no queremos olvidarlo.
En otros países celebran las victorias, en México se celebra la honrosa derrota. En el país de la transa, el negociado tortuoso, la venta al por mayor de las nalgas y el alma, la traición como una de las bellas artes, el abandono de los principios por desidia, agotamiento o deudas múltiples de la renta, se festina la irredenta terquedad del golpeado que vuelve, una y otra vez, de la lona para ganar la gloria brevemente ante el marrano Estado que juega sucio.
Alguna vez propuse que nuestra coraza emblemática debería ser una camiseta que en la parte delantera llevaba la frase: “Nacidos para perder”, pero que en la espalda, con letras grandes, dijera: “Pero no para negociar”. La frase tuvo éxito, pero se la propuse a mis amigos, que no tienen idea de cómo grabar una camiseta.
Pero metámonos en el interior de la historia. ¿Qué es de los 123 días de huelga general estudiantil contra el gobierno de Díaz Ordaz lo que no se puede olvidar, lo que no queremos olvidar o lo que amablemente hemos olvidado?
No se olvida el 2 de octubre, la matanza, la conspiración, la sucia y asesina maniobra del gobierno para acabar con el movimiento. Y no se olvida por canallesca, porque ni siquiera la mancuerna Díaz Ordaz-Echeverría fue capaz de ir de frente a reprimir, tuvieron que construir una conspiración, crearon el Batallón Olimpia y sus francotiradores, les dieron órdenes de disparar contra una multitud desarmada en la que abundaban los adolescentes y los vecinos de Taltelolco, incluso dispararon contra el Ejército cuando tomaba la plaza para crear la cobertura (entre el saldo militar de Tlatelolco hay dos cadáveres, varios soldados heridos y un general balaceado en una nalga).
Las brigadas
Pero condenar al movimiento estudiantil y la huelga general a ser recordado por el 2 de octubre es de un reduccionismo patético. En la memoria colectiva está el 2 de octubre, pero también está el ataque al Casco de Santo Tomás por un batallón de la policía armado con rifles, la toma por el Ejército de la Ciudad Universitaria, los tanques confrontados por jóvenes que cantaban el Himno Nacional. Y también están las escuelas tomadas, los debates, las lecturas colectivas y, sobre todo, está el brigadismo, las grandes manifestaciones, las memorias de la solidaridad popular.
¿De dónde sacó su sabiduría organizativa el movimiento? Curiosamente de la necesidad de impedir que se creara una dirección reducida y que ésta se vendiera y negociara con el Estado en lo oscurito. De la experiencia del 66. El movimiento desde sus orígenes puso el poder en manos de la asamblea de la escuela y ésta nombraba a tres delegados al Consejo Nacional de Huelga, el CNH. Los delegados no eran permanentes, la asamblea podía removerlos cuando no estuvieran de acuerdo con las posiciones de la mayoría. La dirección del movimiento quedaba así depositada en una gran asamblea que no podía ser destruida por cooptación o represión, porque renovaba sus miembros al instante. Sabiamente el CNH cambió a lo largo del movimiento a sus oradores y a sus portavoces. Entre asamblea y asamblea en las escuelas existía un comité de huelga, de composición bastante flexible, que solía rondar por la docena de miembros. Por la base, el movimiento estaba organizado por brigadas y por comisiones que desaparecían cuando se acababa su misión. Las brigadas eran grupos de afinidad, generalmente pequeños, siete u ocho compañeros; a veces enormes, 20 o 30, que actuaban a su antojo, sobre todo en labores de propaganda. Miles de brigadas salían a la calle todos los días. Fue quizá el único momento en que la propaganda directa fue capaz de derrotar el inmenso poder del monopolio mediático que el poder construyó y puso frente a nosotros como si fuera un muro berlinense.
Lamentablemente la asamblea no incluyó a profesores ni a trabajadores que tuvieron que darse sus propias formas de organización dentro del movimiento, cierto es que los profes que se incorporaron lo hicieron lentamente y bajo tremendas presiones.
A los mitos no se les avienta tierrita. Somos muy generosos cuando giramos hacia nuestro pasado, se nos olvida el sectarismo que habíamos heredado de la vieja izquierda, las batallas absurdas entre el ala derecha y el ala izquierda del movimiento, que vistas al paso del tiempo no dejaban de tener razón y razones ambas. Se nos olvida la pobreza de nuestro lenguaje político; como en nuestras esquizofrénicas mentes que no se permitía que la parte del cerebro que contenía a Cortázar, la prosa del Che en los Pasajes... o los poemas de Benedetti, llegara a la otra parte del cerebro donde insultábamos a Díaz Ordaz y sus sabuesos. Se olvida el farragoso tedio de la asamblea, la duración interminable, las mociones continuas, el diálogo tartamudo. Pero la democracia es cabrona cuando los que no hablaban hablan. Decíamos de un camarada que era poema de Miguel Hernández, por lo de “el rollo que no cesa”, en alusión al Rayo de Miguel, y no era el único.
Afortunamente nos acordamos de los locatarios de los mercados que nos regalaban sacos de papas, de los aplausos en las puertas de las fábricas, de la solidaridad maravillosa y de alto riesgo de los maestros de primaria, de la entrega, la generosidad, el buen humor para enfrentar al totalitarismo priísta.
El 68 es el punto de partida, de ahí venimos. Una generación asume la voluntad de cambiar este país, la mexicanización de los hijos de la clase media expresada en la recuperación del Himno Nacional, y lo hace con la movilización social, la experiencia autogestiva, el descubrimiento de la ciudad y sus inmensos límites y fronteras, con la revolución cultural y, sobre todo, con un pacto a futuro.
De ahí millares de nosotros nos desparramamos por la sociedad construyendo y colaborando a construir movimientos democráticos sindicales, agrarios, universitarios, populares, culturales, profesionales.
¿Cómo se va a olvidar?
Al final de una de las conferencias una mujer me pregunta: “¿Y el miedo? ¿No tenían miedo?”
Mucho, le digo. Igual que ahora. Pero los miles que estaban al lado te querían tanto que te protegían y te quitaban las ganas de salir corriendo.
POSDATA: Mi hija también me pregunta que quiénes eran Mendiolea y Cueto y que por qué no hacían esquina. Tengo que ponerme pedagógico y contarle que básicamente no hacían esquina porque no eran calles, sino los jefes de la policía de la ciudad de México, cuya renuncia pedía el programa de los seis puntos, bandera del movimiento estudiantil. Y espero sinceramente que los panistas nunca ganen las elecciones en la ciudad de México, no vaya a ser que un día Mendiolea y Cueto sí hagan esquina.
COMPATRIOTA:
"...LA JUSTICIA, EN VEZ DE IMPARTIR SU PROTECCION AL DEBIL, SOLO SIRVE PARA LEGALIZAR LOS DESPOJOS QUE COMETE EL FUERTE; LOS JUECES EN CEZ DE SER LOS REPRESENTANTES DE LA JUSTICIA, SON AGENTES DEL EJECUTIVO, CUYOS INTERESES SIRVEN FIELMENTE; LAS CAMARAS DE LA UNION NO TIENEN OTRA VOLUNTAD QUE LA DEL DICTADOR; LOS GOBERNADORES DE LOS ESTADOS SON DESIGNADOS POR EL Y ELLOS A SUI VEZ DESIGNAN E IMPONEN DE IGUAL MANERA LAS AUTORIDADES MUNICIPALES."
Estas son palabras que utilizó Don Francisco I. Madero, hace más de 50 años, pero que se pueden aplicar a los momentos en que vivimos. El movimiento estudiantil lucha por los IDEALES de Madero, únete a las protestas y asiste el miércoles 2 de octubre a las 5 de la tarde al MITIN que realizaremos en la Plaza de las Tres Culturas (Tlatelolco).
CONSEJO NACIONAL DE HUELGA
Circula este volante.
TESTIMONIO DE LA FAMILIA DE UNA DE LAS VÍCTIMAS
Diana Rivera es hermana de una de las víctimas de Tlatelolco, su hermano Guillermo (Chomy) era un adolescente de 15 años en el momento de ser abatido y muerto por tres impactos de bala. Asistió al mitin de Tlatelolco sin pertenecer a ninguna organización.
Ella también se dirigía hacia allí: «Sin embargo, ya no pudimos entrar a la plaza. Los soldados habían bloqueado la zona y nosotros nos quedamos atrás de los tanques. Unos jóvenes que huían nos dijeron: “Están matando a todo mundo”. No había necesidad de que nos lo dijeran; nosotros escuchábamos los disparos y olíamos la pólvora.
Pensamos en ese momento que la represión era más selectiva, que sólo se disparaba contra los dirigentes. No imaginábamos que el tiroteo fuera contra el grueso del mitin». Su hermano cayó herido de muerte tras los primeros disparos, supieron que lo habían trasladado a un hospital militar y que allí falleció, persiguieron a la ambulancia que transportaba el cadáver: «Aquella persecución fue una pesadilla, no sabíamos adónde llevaban el cuerpo.
Seguimos a la ambulancia que entró finalmente al edificio del Servicio Médico Forense. Allí vi una de las cosas más espantosas de mi vida: las planchas eran insuficientes, por lo que estaban repletas de cadáveres amontonados, unos encima de otros. Había cuerpos de niños, de niñas, de mujeres embarazadas... Habría algunos 200 cadáveres de gente masacrada. La misma escena cuya foto vi después publicada en la revista ¿Por qué?, que dirigía Mario Menéndez. Esa foto yo la viví. Yo vi esa escena».
… nos dijeron que solamente podíamos sacar el cadáver de mi hermano si testimoniábamos, en el acta de defunción, que había muerto por otra causa…No nos quedó más alternativa que dejar asentado que mi hermano murió por otras causas, ahorita ya ni recuerdo cuáles…Diana considera que será imposible investigar los hechos basándose en actas ministeriales o en certificados de defunción, puesto que en aquel entonces los familiares fueron obligados a poner otras causas de las muertes. «Más que por las actas, la investigación tendría que guiarse por testimonios de los familiares de las víctimas. Pero entre nosotros nunca hubo contacto. No había esa conciencia del derecho que hay ahora.
FUENTE
MÁS TESTIMONIOS
Florencio López Osuna
Llévatelo, y a la primera pendejada, te lo chingas, fue lo último que escuchó antes de que lo bajaran, a empellones, del tercero al segundo piso del edificio Chihuahua.
Había sido el primer orador del mitin y fue el único de la lista de tres comisionados para hablar esa tarde en nombre del Consejo Nacional de Huelga —los otros eran David Vega y Eduardo Valle—, que alcanzó a pronunciar su discurso.
Yo estaba en el centro de la tribuna. Cuando comenzaron los disparos, me di la vuelta, y, dando la espalda a la plaza, vi que el tercer piso se había llenado de gente que, después supe, era del Batallón Olimpia. Eran jóvenes como nosotros. Algunos traían una fusca en la mano; otros cargaban metralleta. Todos traían un guante blanco. A unos pasos de donde estaba, David (Vega) forcejeaba por el micrófono con uno del Batallón Olimpia, al que se le salió un tiro.
Los del batallón les dieron tres instrucciones: ‘Todos a la pared, todos al suelo y al que alce la cabeza se lo lleva la chingada’. Mientras tanto, un tipo alto, fornido, con gabardina, disparaba contra la multitud.
López Osuna permaneció de pie; durante segundos, pegado al barandal del tercer piso, pudo ver cómo se formaba un remolino en la plaza, la gente se movía como una ola de mar. En ese momento, uno de los agentes lo tumbó al piso, cayéndole encima.
A los que estábamos en el tercer piso nos dividieron: A unos los subieron al cuarto piso y a otros nos bajaron al segundo. Yo fui de estos últimos. Un tipo que estaba acostado con nosotros nos decía en qué turno debíamos arrastrarnos. A unos pasos de ahí, había otro tipo en cuclillas. Era el que mandaba. Todavía lo recuerdo: patilludo, orejón. Cuando tocó mi turno, el que estaba acostado le dijo a su jefe: ‘Éste fue orador en el mitin’. Entonces, me jalaron, me mentaron la madre. Ahí empezaron los chingadazos.
René Manning
Cuando empezó la balacera, estábamos viendo por una pequeña ventana, apena cabían dos personas para observar. Fernando vio que por el lado izquierdo, por donde estaba el cine Tlatelolco, y por el lado de Reforma, comenzaron a entrar los soldados. Yo me fijé en el helicóptero, cuando arrojó las luces de bengala: una roja y dos verdes.
En el balcón que estaba debajo, a mi izquierda, donde estaban los líderes hablando, vi cuando un hombre de guante blanco agarró a uno del cabello, le puso la pistola en la sien y le disparó... Yo lo vi. Ése fue el primer disparo que escuché y entonces comenzaron a entrar los soldados a la plaza. Entraron abriendo fuego contra la gente que estaba en la explanada. Después entraron una o dos tanquetas disparando contra el edificio Chihuahua. Fernando me jaló y nos fuimos hacia atrás, en ese momento entró una ráfaga de la tanqueta exactamente en el departamento. Rompieron las tuberías y el departamento comenzó a inundarse. Nos fuimos a la última recámara. Ahí nos mantuvimos hasta las cuatro de la madrugada.
Enrique Espinoza Villegas
Estaba en la Preparatoria 5 y era activista. Tenía 19 años y no participé en el Comité de Huelga. El 2 de octubre quise estar en el tercer piso del Chihuahua porque allí iban a estar otros amigos.
Llevé a mi madre, pero la dejé en la explanada y me subí. Cuando estaba hablando Socrátes (Amado Campos Lemus) empezó el tiroteo y quise bajar por mi madre, pero ya no me dejaron. Me detuvieron los del guante blanco, que comenzaron a dispararle a la gente.
Había dos niños de secundaria que, cuando vieron que los del guante blanco disparaban contra la gente, se les aventaron. Ahí mismo los mataron. Primero les dispararon y en el suelo los golpearon con las cachas de las pistolas. Iban con suéter café.
Con tristeza y remordimiento recuerda que no pudo ayudar a su madre Esther Villegas, a la que también se la llevaron los soldados. Ella estaba en las escaleras, alcancé a agarrarla, pero me detuvieron. Me llevaron a un departamento del tercer piso, donde estaban Luis González de Alba, Cabeza de Vaca, Sócrates y La Tita. Allí el policía del sombrero que aparece en las fotos era el que nos quitaba las pertenencias a todos los detenidos.
Pero después Enrique y González de Alba fueron llevados a otro departamento: Allí me quise escapar, vi un guante blanco tirado y traté de ponérmelo, haciéndome pasar por uno de ellos. Con los ojos Luis me decía que no, pero yo tenía miedo y quería escaparme para ir por mi madre, a la que también habían golpeado. Se dieron cuenta porque el guante rechinó cuando quise ponérmelo, me golpearon hasta que perdí el conocimiento. Creo que uno de ellos mismos me salvó porque les pidió que ya no me siguieran golpeando. Cuando desperté me bajaron a la entrada del edificio, donde nos tomaron la foto a un lado del elevador. Yo estoy de espaldas, soy el más alto.
Cuenta que en el Campo Militar Numero Uno nos llevaron a las galeras con camas de metal. Nos despertaban a la media noche y nos decían que nos iban a fusilar. Había ferrocarrileros, trabajadores del banco, estudiantes. Me golpeaban mucho, la tortura también era psicológica. Sacaban gente y se oían tiros, todos temblaban. Nunca vi que regresaban.
Ahí vi a Nazar Haro, varias veces fue a entrevistarnos, casi siempre a la medianoche o en la madrugada. Llegaba con sombrero y gabardina blanca, nos ponía bajo una lámpara y nos preguntaba: ‘¿Qué andabas haciendo, eres estudiante, del Comité, conoces a los líderes?’. No me golpeó, me hice pasar como trabajador de Aurrerá, estaba muy asustado. Me tomaban fotos mientras me interrogaban, huellas digitales de todos los dedos de las manos. Me parecían eternos, con preguntas insistentes.
TESTIMONIO DE LA FAMILIA DE UNA DE LAS VÍCTIMAS
Diana Rivera es hermana de una de las víctimas de Tlatelolco, su hermano Guillermo (Chomy) era un adolescente de 15 años en el momento de ser abatido y muerto por tres impactos de bala. Asistió al mitin de Tlatelolco sin pertenecer a ninguna organización.
Ella también se dirigía hacia allí: «Sin embargo, ya no pudimos entrar a la plaza. Los soldados habían bloqueado la zona y nosotros nos quedamos atrás de los tanques. Unos jóvenes que huían nos dijeron: “Están matando a todo mundo”. No había necesidad de que nos lo dijeran; nosotros escuchábamos los disparos y olíamos la pólvora.
Pensamos en ese momento que la represión era más selectiva, que sólo se disparaba contra los dirigentes. No imaginábamos que el tiroteo fuera contra el grueso del mitin». Su hermano cayó herido de muerte tras los primeros disparos, supieron que lo habían trasladado a un hospital militar y que allí falleció, persiguieron a la ambulancia que transportaba el cadáver: «Aquella persecución fue una pesadilla, no sabíamos adónde llevaban el cuerpo.
Seguimos a la ambulancia que entró finalmente al edificio del Servicio Médico Forense. Allí vi una de las cosas más espantosas de mi vida: las planchas eran insuficientes, por lo que estaban repletas de cadáveres amontonados, unos encima de otros. Había cuerpos de niños, de niñas, de mujeres embarazadas... Habría algunos 200 cadáveres de gente masacrada. La misma escena cuya foto vi después publicada en la revista ¿Por qué?, que dirigía Mario Menéndez. Esa foto yo la viví. Yo vi esa escena».
… nos dijeron que solamente podíamos sacar el cadáver de mi hermano si testimoniábamos, en el acta de defunción, que había muerto por otra causa…No nos quedó más alternativa que dejar asentado que mi hermano murió por otras causas, ahorita ya ni recuerdo cuáles…Diana considera que será imposible investigar los hechos basándose en actas ministeriales o en certificados de defunción, puesto que en aquel entonces los familiares fueron obligados a poner otras causas de las muertes. «Más que por las actas, la investigación tendría que guiarse por testimonios de los familiares de las víctimas. Pero entre nosotros nunca hubo contacto. No había esa conciencia del derecho que hay ahora.
FUENTE
MÁS TESTIMONIOS
Florencio López Osuna
Llévatelo, y a la primera pendejada, te lo chingas, fue lo último que escuchó antes de que lo bajaran, a empellones, del tercero al segundo piso del edificio Chihuahua.
Había sido el primer orador del mitin y fue el único de la lista de tres comisionados para hablar esa tarde en nombre del Consejo Nacional de Huelga —los otros eran David Vega y Eduardo Valle—, que alcanzó a pronunciar su discurso.
Yo estaba en el centro de la tribuna. Cuando comenzaron los disparos, me di la vuelta, y, dando la espalda a la plaza, vi que el tercer piso se había llenado de gente que, después supe, era del Batallón Olimpia. Eran jóvenes como nosotros. Algunos traían una fusca en la mano; otros cargaban metralleta. Todos traían un guante blanco. A unos pasos de donde estaba, David (Vega) forcejeaba por el micrófono con uno del Batallón Olimpia, al que se le salió un tiro.
Los del batallón les dieron tres instrucciones: ‘Todos a la pared, todos al suelo y al que alce la cabeza se lo lleva la chingada’. Mientras tanto, un tipo alto, fornido, con gabardina, disparaba contra la multitud.
López Osuna permaneció de pie; durante segundos, pegado al barandal del tercer piso, pudo ver cómo se formaba un remolino en la plaza, la gente se movía como una ola de mar. En ese momento, uno de los agentes lo tumbó al piso, cayéndole encima.
A los que estábamos en el tercer piso nos dividieron: A unos los subieron al cuarto piso y a otros nos bajaron al segundo. Yo fui de estos últimos. Un tipo que estaba acostado con nosotros nos decía en qué turno debíamos arrastrarnos. A unos pasos de ahí, había otro tipo en cuclillas. Era el que mandaba. Todavía lo recuerdo: patilludo, orejón. Cuando tocó mi turno, el que estaba acostado le dijo a su jefe: ‘Éste fue orador en el mitin’. Entonces, me jalaron, me mentaron la madre. Ahí empezaron los chingadazos.
René Manning
Cuando empezó la balacera, estábamos viendo por una pequeña ventana, apena cabían dos personas para observar. Fernando vio que por el lado izquierdo, por donde estaba el cine Tlatelolco, y por el lado de Reforma, comenzaron a entrar los soldados. Yo me fijé en el helicóptero, cuando arrojó las luces de bengala: una roja y dos verdes.
En el balcón que estaba debajo, a mi izquierda, donde estaban los líderes hablando, vi cuando un hombre de guante blanco agarró a uno del cabello, le puso la pistola en la sien y le disparó... Yo lo vi. Ése fue el primer disparo que escuché y entonces comenzaron a entrar los soldados a la plaza. Entraron abriendo fuego contra la gente que estaba en la explanada. Después entraron una o dos tanquetas disparando contra el edificio Chihuahua. Fernando me jaló y nos fuimos hacia atrás, en ese momento entró una ráfaga de la tanqueta exactamente en el departamento. Rompieron las tuberías y el departamento comenzó a inundarse. Nos fuimos a la última recámara. Ahí nos mantuvimos hasta las cuatro de la madrugada.
Enrique Espinoza Villegas
Estaba en la Preparatoria 5 y era activista. Tenía 19 años y no participé en el Comité de Huelga. El 2 de octubre quise estar en el tercer piso del Chihuahua porque allí iban a estar otros amigos.
Llevé a mi madre, pero la dejé en la explanada y me subí. Cuando estaba hablando Socrátes (Amado Campos Lemus) empezó el tiroteo y quise bajar por mi madre, pero ya no me dejaron. Me detuvieron los del guante blanco, que comenzaron a dispararle a la gente.
Había dos niños de secundaria que, cuando vieron que los del guante blanco disparaban contra la gente, se les aventaron. Ahí mismo los mataron. Primero les dispararon y en el suelo los golpearon con las cachas de las pistolas. Iban con suéter café.
Con tristeza y remordimiento recuerda que no pudo ayudar a su madre Esther Villegas, a la que también se la llevaron los soldados. Ella estaba en las escaleras, alcancé a agarrarla, pero me detuvieron. Me llevaron a un departamento del tercer piso, donde estaban Luis González de Alba, Cabeza de Vaca, Sócrates y La Tita. Allí el policía del sombrero que aparece en las fotos era el que nos quitaba las pertenencias a todos los detenidos.
Pero después Enrique y González de Alba fueron llevados a otro departamento: Allí me quise escapar, vi un guante blanco tirado y traté de ponérmelo, haciéndome pasar por uno de ellos. Con los ojos Luis me decía que no, pero yo tenía miedo y quería escaparme para ir por mi madre, a la que también habían golpeado. Se dieron cuenta porque el guante rechinó cuando quise ponérmelo, me golpearon hasta que perdí el conocimiento. Creo que uno de ellos mismos me salvó porque les pidió que ya no me siguieran golpeando. Cuando desperté me bajaron a la entrada del edificio, donde nos tomaron la foto a un lado del elevador. Yo estoy de espaldas, soy el más alto.
Cuenta que en el Campo Militar Numero Uno nos llevaron a las galeras con camas de metal. Nos despertaban a la media noche y nos decían que nos iban a fusilar. Había ferrocarrileros, trabajadores del banco, estudiantes. Me golpeaban mucho, la tortura también era psicológica. Sacaban gente y se oían tiros, todos temblaban. Nunca vi que regresaban.
Ahí vi a Nazar Haro, varias veces fue a entrevistarnos, casi siempre a la medianoche o en la madrugada. Llegaba con sombrero y gabardina blanca, nos ponía bajo una lámpara y nos preguntaba: ‘¿Qué andabas haciendo, eres estudiante, del Comité, conoces a los líderes?’. No me golpeó, me hice pasar como trabajador de Aurrerá, estaba muy asustado. Me tomaban fotos mientras me interrogaban, huellas digitales de todos los dedos de las manos. Me parecían eternos, con preguntas insistentes.
CANCIÓN PROTESTA ALELUYA
CORO:
ESTAS SON LAS COSAS QUE ME HACEN
REPUDIAR AL GOBIERNO LOCO DEL
FASCISTA DÍAS ORDÁZ,
FUERA TAVO, FUERA TAVO, ALELUYA.
Las metrallas en la mano
un herido muy cercano
la masacre no termina
una noche de granadas
muchas vidas destrozadas.
Aleluya.
Cinco padres que reclaman
les entregan las cenizas
la sonrisa de un sargento
la mentira para el pueblo
una madre que pregunta
asesinos que se juntan.
Aleluya.
Hay silencio más no olvido
un hijito se ha perdido
corre sangre por el suelo
es festín de granadero
estudiantes maltratados
los derechos pisoteados.
Aleluya.
Decisión de mente obtusa
un disparo de basooka
unos lobos en la noche
doce voces que no se oyen
una puerta derrumbada
buen madero para tumba.
Aleluya.
Un soldado se adelanta
y atraviesa una garganta
no hay paz para los muertos
ni ataúd para sus cuerpos
la maldad de un presidente
el dolor de aquella gente.
Aleluya.
Multitudes que reclaman
policías que los atacan
lambiscones temblorosos
seis chacales temerosos
una anciana que protesta
se la lleva la secreta.
Aleluya.
Un tirano y una bota
una ley que no funciona
los periódicos vendidos
locutores corrompidos
podredumbre en las planas
polvo y lodo en las pantallas.
Aleluya.
Una cárcel sin salida
un obrero sin comida
la miseria exasperante
la dobléz del gobernante
opulencia y disctadura
nuestro pueblo, ¡nunca, nunca!
Aleluya.
CORO :
Estas son las cosas que me hacen
repudiar al gobierno loco del
fascista DIAZ ORDAZ.
Aleluya, Aleluya, Aleluya.
LETRA: Alfonso Corona del Rosal
MÚSICA: Venus Rey.
REPRODUCCIÓN: Escuela Superiór de Ingeniería y Arquitectura
( a r q u i t e c t u r a )
Comité de Huelga.
Zacatenco, agosto de 1968.
Papá, papá ayer cuando estudiaba
le pregunté a un hombre que golpeaba,
¿quién es usted? y dijo un granadero...
Papá ¿qué cosa en un granadero?
Un granadero es un hombre analfabeto
que golpe dá a todo el estudiante
sin esperanza de amar a un semejante
Papá que malo es ser granadero.
Ay, ay, ay, ay, ay...
Jamás nosotros seremos granaderos,
vivimos del amor y del estudio
ni tú, ni yo iremos por el mundo
golpeando a estudiante inocente.
ay, ay, ay, ay, ay...
Papá, papá porqué Dios le ha dado
un mal gobierno a todo el mexicano?
Papá, porqué hay Cuetos, Mendioleas
y Frías y demás en el gobierno?
Ay, ay, ay, ay, ay...
Jamás seremos nosotros granaderos
y malos gobernantes en este mundo,
ni tu ni yo, iremos por el mundo
matando a estudiantes inocentes (se repite)
PEDIMOS JUSTICIA.
GUAPANGO DEL GRANADERO
LETRA: Dueto POLI/UNI
DOMICILIO CONOCIDO: Cárcel Preventiva
MÚSICA: Tomás Méndez (Con con o sin derecho de autor)
Mientras los granaderos
y los militares
únicos y nada más
masacran al estudiante.
Afuera de su plantel
por cierto de libro de hechos
sentado llora un chiquillo
sentado llora en silencio.
Con su pañuelo enjuaga
sus lágrimas inocentes
con si pañuelo enjuaga
sus lágrimas inocentes.
La noche calló en silencio
los bazucasos están sonando
¡Cuidado! Sonó la alarma
¡La Prepa uno se está quemando!
Y dentro el estudiante.
Se encuentra solo, luchando
él quiere su escuela libre
su vida pone por precio
¡Silencio! Hay estudiantes que están
muriendo.
Las madres sobre sus tumbas están llorando
se oye un grito en la noche ¡qué dolor!
A nuestro pueblo se asesinó de pronto
la prensa libre.
No ha visto nada, esta mintiendo
billetes muchos billetes vienen del cielo
vienen cayendo calumnias al estudiante.
Pañuelos rojos, rojos de sangre que caen
sobre nuestro pueblo que con sus ojos es
pisoteado ¡GRANADERO ASESINO! ojalá y te
lleve el diablo.
¡GRANADERO ASESINO! ojalá y te lleve el diablo
¡Silencio! Hay estudiantes que están
muriendo.
CUANDO TODO GRANADERO
SEPA LEER Y ESCRIBIR
MÉXICO SERÁ MÁS GRANDE
MÁS PRÓSPERO, Y MÁS FELÍZ.
CORRIDO DEL ESTUDIANTE
Del día 26 de julio
nos queda un triste recuerdo
han muerto los estudiantes
por órdenes del gobierno.
Sólo por manifestar
algunas cuantas verdades
les dieron de garrotazos
como animales salvajes.
Por querer manifestar
los problemas verdaderos
les fueron a dar muerte
como tres mil granaderos.
Por ello vengo a llorar
en este pueblo de infierno
que puede tanto aguantar
a su pródigo gobierno.
Este pueblo tan sufrido
se está quedando sin luz
porque el bandido gobierno
le mata a su juventud.
Palomita ya no vueles
y detente aquí un instante
porque sólo tu comprendes
lo que vale el estudiante.
Ya voy a darles señores
una eterna despedida
pues defendiendo a los pobres
yo voy a perder la vida.
MUSICA del hijo desobediente.
Todos los testimonios coinciden en que la repentina aparición de luces de bengala en el cielo de la Plaza de las Tres Culturas de la Unidad habitacional Nonoalco-Tlatelolco desencadenó la balacera que convirtió el mitin estudiantil del 2 de octubre en la tragedia de Tlatelolco.
A las cinco y media del miércoles 2 de octubre de 1968, aproximadamente diez mil personas se congregaron en la explanada de la Plaza de las Tres Culturas para escuchar a los oradores estudiantiles del Consejo Nacional de Huelga, los que desde el balcón del tercer piso del edificio Chihuahua se dirigián a la multitud compuesta en su gran mayoría por estudiantes, hombres y mujeres, niños y ancianos sentados en el suelo, vendedores ambulantes, amas de casa con niños en brazos, habitantes de la Unidad, transeúntes que se detuvieron a curiosear, los habituales mirones y muchas personas que vinieron a darse una “asomadita”. El ambiente era tranquilo a pesar de que la policía, el ejército y los granaderos habian hecho un gran despliegue de fuerza. Muchachos y muchachas estudiantes repartían volantes, hacían colectas en botes con las siglas CNH, vendían periódicos y carteles, y, en el tercer piso del edificio, además de los periodistas que cubren las fuentes nacionales había corresponsales y fotógrafos extranjeros enviados para informar sobre los Juegos Olímpicos que habrían de iniciarse diez días más tarde.
Hablaron algunos estudiantes: un muchacho hacía las presentaciones, otro de la UNAM, dijo: “El Movimiento va a seguir a pesar de todo”, otro del IPN: “... se ha despertado la conciencia civica y se ha politizado a la familia mexicana”; una muchacha, que impresioné por su extrema juventud, habló del papel de las brigadas. Los oradores atacaron a los políticos, a algunos periódicos, y propusieron el boicot contra el diario "El Sol".
Desde la rampa del tercer piso vieron cómo hacía su entrada un grupo de trabajadores que portaba una manta: “Los ferrocarrileros apoyamos el Movimiento y desconocemos las pláticas Romero Flores-GDO.” Este contingente obrero fue recìbido con aplausos. El grupo de ferrocarrileros anunció paros escalonados desde “mañana 3 de octubre en apoyo del Movimiento Estudiantil”.
Cuando un estudiante apellidado Vega anunciaba que la marcha programada al Casco de Santo Tomás del Instituto Politécnico Nacional no se iba a llevar a cabo, en vista del despliegue de fuerzas públicas y de la posible represión, surgieron en el cielo las luces de bengala que hicieron que los concurrentes dirigieran automáticamente su mirada hacia arriba. Se oyeron los primeros disparos. La gente se alarmó. A pesar de que los líderes del CNH desde el tercer piso del edificio Chihuahua, gritaban por el magnavoz: “¡No corran compañeros, no corran, son salvas!… ¡No se vayan, no se vayan, calma!”, la desbandada fue general. Todos huían despavoridos y muchos caían en la plaza, en las ruinas prehispánicas frente a la iglesia de Santiago Tlatelolco. Se oía el fuego cerrado y el tableteo de ametralladoras. A partir de ese momento, la Plaza de las Tres Culturas se convertió en un infierno.
En su versión de jueves 3 de octubre de 1968 nos dice "Excélsior": "Nadie observó de dónde salieron los primeros disparos. Pero la gran mayoría de los manifestantes aseguraron que los soldados, sin advertencia ni previo aviso comenzaron a disparar.
...Los disparos surgían por todos lados, lo mismo de lo alto de un edificio de la Unidad Tlatelolco que de la calle donde las fuerzas militares en tanques ligeros y vehículos blindados lanzaban ráfagas de ametralladora casi ininterrumpidamente...”
[…]
Según "Excélsior" "se calcula que participaron unos 5 000 soldados y muchos agentes policiacos, la mayoría vestidos de civil. Tenían como contraseña un pañuelo envuelto en la mano derecha. Así se identificaban unos a otros, ya que casi ninguno llevaba credencial por protección frente a los estudiantes. El fuego intenso duró 29 minutos. Luego los disparos decrecieron pero no acabaron.”
[…]
Los cuerpos de las víctimas que quedaron en la Plaza de las Tres Culturas no pudieron ser fotografiados debito a que los elementos del ejército lo impedieron.
[…]
La sangre pisoteada de cientos de estudiantes, hombres, mujeres, niños, soldados y ancianos se ha secado en la tierra de Tlatelolco. Por ahora la sangre ha vuelto al lugar de su quietud. Más tarde brotarán las flores entre las ruinas y entre los sepulcros.
¡ABAJO EL ARTICULO 145! ¡LIBERTAD A LOS PRESOS POLÍTICOS!
COMPAÑERO TRABAJADOR:
"No admito que existan presos políticos, preso político es quien está privado de su libertad exclusivamente por sus ideas políticas, sin haber cometido delito alguno"
Con estas palabras Díaz Ordaz pasará a la historia como un presidente CÍNICO, OPRESOR y MENTIROSO. Díganlo si no los casos de Demetrio Vallejo y Valentín Campa, líderes obreros que llevan presos NUEVE AÑOS por el solo delito de luchar por el trabajador.
A ellos, como a muchos otros, se les aplicó el articulo 145 del Código Penal, que establece el delito de "disolución social". Según este artículo, están presos por "incitar" al trabajado a "subvertir la vida institucional del país" y por realizar "actos de provocación con fines de perturbación del orden o la paz pública"
¿Qué entiende el gobierno por vida institucional? Entiende la sumisión de los obreros, empleados y campesinos a los empresarios que los explotan. Entiende la existencia de sindicatos "charros" y centrales campesinas vendidas a los latifundistas. Entiende a los funcionarios de la Secretaría de Trabajo y del departamento Agrario que actúan en contubernio con los explotadores.
¿y qué entiende el gobierno por "orden" y "paz pública"? Entiende lo mismo que Porfirio Díaz: LA PAZ DE LOS SEPULCROS. Entiende que los obreros, empleados y campesinos deben de permanecer callados ante los empresarios ladrones y los líderes "charros" que venden sus movimientos.
Por eso el gobierno mantiene en la cárcel a Demetrio Vallejo y Valentín Campa:
porque ellos trataron de romperlas "instituciones"que oprimen y explotan al trabajador;porque llevaron los obrero a luchar por lo que desquitan con el sudor de su frente. En una palabra: porque llevaron a la práctica el DERECHO DE HUELGA.
¡No dejes que el gobierno te engañe con su cinismo y sus mentiras! ¡Exige la libertad de los presos políticos! ¡Exige que se borre el Código Penal el artículo 145! ¡Toma en cuenta que después de esas conquistas podrás tener líderes que te defiendan contra las garras de los empresarios, los sindicatos "charros", los funcionarios vendidos y el gobierno opresor!
Consejo Nacional de Huelga
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